El año pasado se vendieron, a nivel mundial, unos 500 millones de smartphones. Si combinamos este dato con el auge natural de las redes sociales, tenemos un cocktail que marcará la tendencia de los próximos años
Las marcas siempre han sido importantes, pero probablemente nunca tanto como ahora, en plena época de crisis, bombardeo de información y constantes avances tecnológicos
Probablemente la respuesta más habitual sea un “no”, con más o menos matices. Por fortuna, un estudio de TNS nos permite conocer las claves del consumidor 2.0
Hoy, 7 de Marzo de 2012, está previsto que Apple presente una nueva versión de su exitoso iPad y, probablemente, alguna que otra sorpresa. Quizás es el momento perfecto para recapacitar y hacer un análisis de la importancia de las marcas en un mundo como el actual, en el que los avances tecnológicos tienen lugar a velocidades de vértigo: a muchos nos da la sensación de que, una vez adquirido el último “gadget” electrónico, en apenas unos días ya está desfasado.
Brian Solis, uno de nuestros “gurús” de referencia en el mundo de las redes sociales y las nuevas tecnologías, ha publicado un artículo en el que analiza, precisamente, el papel que juegan las marcas en un mundo como el actual.
Unos datos a modo de referencia: analizando la lista Fortune de las 1.000 principales empresas a nivel mundial, entre los años 1973 y 1983 un 35% de las 20 más importantes eran nuevas. Entre 1983 y 1993, esta cifra se incrementó a un 45%. Y entre 1993 y 2003, el 60% de las “Top 20″ eran empresas de nueva creación… Y estamos hablando de las mayores compañías a nivel mundial.
Otro dato: hace 9 meses, 247 Wall Street.com publicó su listado anual de las 10 Marcas que desaparecerán al año siguiente (en este caso en referencia a 2012) y, entre ellas, aparecen nombres como Sony Ericsson, Saab y Nokia.
¿Qué factores pueden estar llevando a cambios tan drásticos? Sin duda, el avance de las tecnologías del que hablábamos al principio está jugando un papel clave, así como una economía que se mueve en constantes fases de crisis e incertidumbre. Precisamente esta incertidumbre se traslada al consumidor, al usuario final que, en medio de todo este bombardeo de noticias, cambios, novedades, tiene que tomar decisiones de forma rápida.
Y es aquí donde la Marca, con mayúsculas, recupera ese papel primordial que tuvo en las épocas doradas del marketing, pero con un “toque” bastante diferente: en el siglo XXI las empresas tienen que evolucionar e innovar de forma permanente, deben adaptarse a los cambios culturales derivados de los nuevos medios de comunicación, y han de “conectar” con el usuario final a base de conocer sus necesidades, preferencias, gustos, capacidad adquisitiva… Es decir, las empresas han de asumir los principios de innovación y adaptación a un cambio continuado del entorno y conseguir que sus marcas se transformen en referencias para su público objetivo.
Y deberán hacerlo combinando la comunicación tradicional con el uso eficaz de redes sociales, tecnologías QR, realidad aumentada, contenidos adecuados a dispositivos muy diversos (smartphones, tablets, portátiles…) De este modo generarán la fuerza, la confianza que el usuario final necesita para tomar una decisión de compra.
Para acabar, volvamos al ejemplo de Apple. Steve Jobs, cuando regresó en 1997 para enderezar el rumbo de la compañía, tenía un segundo objetivo muy claro: darle la vuelta para conectar con sus consumidores. Y no tuvo ninguna duda de que la clave era la fuerza de la propia marca, e introdujo su famoso slogan publicitario “Think Different” (“Piensa Diferente”) que fue utilizado entre 1997 y 2002.
En un vídeo histórico para uso interno que puedes ver a continuación, un joven Jobs destacaba que “vivimos en un mundo muy ruidoso, y va a ser complicado que la gente se acuerde de nosotros. Por tanto, debemos tener muy claro qué es lo que queremos que sepan de nosotros: qué es Apple, qué significa como marca, y dónde encaja en el mundo del que queremos formar parte”. “La esencia de Apple es que creemos en que la gente con pasión puede cambiar el mundo… para mejor”. El resto es parte de la historia de una marca que es ya un icono.
Es difícil encontrar a alguien (amigo, familiar, compañero de trabajo) que no realice algún tipo de gestión a nivel online en su día a día. De hecho, en los últimos años se está produciendo un cambio significativo en los hábitos de consumo que está derivando en lo que los expertos denominan “el consumidor digital”: aquellas personas que están habituados a trabajar, comprar, relacionarse en un entorno 2.0. Y es clave para las marcas conocer al detalle a esta nueva tipología de consumidor, sus hábitos, preferencias, cómo consumen y compran, con el objetivo de establecer las estrategias de marketing y ventas más adecuadas.
La compañía TNS, líder a nivel mundial en estudios de mercado y consultoría, ha realizado un estudio a partir de 72.000 entrevistas en más de 60 países con objeto de sacar conclusiones prácticas acerca del consumidor digital del siglo XXI. El estudio se denomina “Indice de crecimiento digital”, y puedes descargarlo en formato pdf en este link. Te animamos a leerlo, pues es extremadamente interesante. De hecho te puede ayudar a contestar preguntas como las siguientes: ¿Es internet el medio adecuado para atraer a mi público objetivo? ¿Qué esperan de mi marca? ¿Cómo puedo conseguir que un consumidor se convierta también en prescriptor?
Pero si no tienes paciencia, te vamos a dar un pequeño avance de datos que hemos considerado relevantes:
El 47% de los cointernautas españoles habla de marcas online
También un 47% de los usuarios de redes sociales admite que “espía” a familiares y amigos
El usuario español medio tiene 143 amigos digitales, cifra que se queda lejos de países como Brasil (481 amigos)
A nivel mundial, los internautas pasan más de 3 horas a la semana comprando online. Esta cifra alcanza las 5 horas en China
Casi 3 de cada 10 ya compra a través del móvil.
El 61% de los que escriben online acerca de las marcas lo hacen para alabarlas. El 64% lo hace para aconsejar, y el 53% escribe para quejarse. De hecho, por muchos comentarios positivos que tengamos, un único comentario negativo influye en la imagen de marca. Por ello es fundamental disponer de una estrategia que nos permita reaccionar a tiempo, gestionar la atención al cliente de forma eficaz, y permitir minimizar el impacto negativo de un usuario descontento.
Por supuesto son simples trazos de un estudio que, repetimos, vale la pena leer… o ver resumido en este vídeo:
El pasado mes de Diciembre, la compañía mBlox (especializada en pagos y transacciones vía móviles) realizó un estudio en Estados Unidos y Gran Bretaña en el que tomaron parte más de 4.000 jóvenes entre 18 y 24 años. Los datos obtenidos llegan a dos conclusiones clave:
En 2012 habrá un crecimiento exponencial de transacciones vía smartphone (lo que comunmente denominamos m-commerce o “comercio móvil”)
Las marcas se encuentran en un momento clave para aprovechar y desarrollar acciones de mobile marketing, pues será un canal cada vez más importante a la hora de conseguir ventas adicionales
Ahora bien, esto no significa que haya que lanzarse a implantar acciones o tácticas por el mero hecho de “estar de moda”: los usuarios y consumidores actuales (y muy especialmente los más jóvenes) son cada vez más exigentes, discriminan lo que quieren y no quieren ver o escuchar, saben dónde encontrar la información que necesitan y, si pensamos que por el hecho de que viven pegados al móvil nuestros mensajes van a ser recibidos con alfombra roja, estamos muy equivocados.
Estos son algunos de los datos más relevantes de este estudio:
El 54% cree que es imprescindible tener la opción de recibir o dejar de recibir materiales o mensajes promocionales
El 66% no quiere que las marcas sepan dónde se encuentran ubicados (quizás este es uno de los motivos por los que Foursquare o redes similares -con geolocalización- todavía no han explotado todo su pontencial teórico), mientras que el 30% considera que es importante que las ofertas estén localizadas cerca de su lugar de residencia
El 34% ven importante que las ofertas vía móvil sean de marcas que ya han utilizado o comprado con anterioridad
El 89% dedican entre 1 y 5 horas diarias a actividades vía móvil (aquí se incluyen todas las tareas: realización de llamadas, sms, navegación, consluta de mail, lectura, etc.) y casi un 10% se pasa entre 5 y 10 horas diarias a estas funciones
Un tercio de los usuarios que disponen de un smartphone han realizado (o tiene intención de realizar) compras a través de su dispositivo móvil
En cambio, un 27% nunca realizará compras vía móvil por temor a una posible falta de seguridad al realizar la transacción
El 56% siente preocupación por la posibilidad de que los datos de su tarjeta de crédito puedan ser robados, y alrededor del 50% teme que alguien pueda acceder sin autorización a sus cuentas y datos personales
El 18% prefiere comprar productos vía smartphone antes que hacerlo en una tienda o a través de un PC
Por último, a casi un tercio de los encuestados les gustaría que las marcas les enviara promociones a través del móvil
Repasando los datos anteriores, está claro que hay muchos usuarios que muestran una gran preocupación ante las posibles violaciones de su privacidad y seguridad a la hora de realizar transacciones, por lo que tanto las marcas como las compañías especializadas en este tipo de actividades deberán hacer un esfuerzo continuo y casi titánico para, con el tiempo, vencer estas barreras.
También es interesante saber que los usuarios más jóvenes están abiertos a considerar acciones de marketing, promocionales o similares vía móvil… pero siempre que aporten valor añadido: promociones de marcas conocidas, ubicación cercana y, cuanto mejor segmentadas, mucho más efectivas serán.
En definitiva, los jóvenes de 18 a 24 años pasan muchas horas al día pegados a sus teléfonos móviles. Si las marcas son capaces de establecer estrategias especificamente desarrolladas para estos dispositivos y pensando desde una perspectiva de aportar valor y segmentar eficazmente, el potencial del m-commerce y el mobile marketing es enorme.
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Artículo original: Mashable (incluye infograma en inglés)
Muy probablemente 2012 será el año del “boom” de los vídeos online como elemento clave de éxito en cualquier estrategia de Marketing. Sólo hay que observar los datos para darse cuenta de su importancia creciente:
Desde Mayo 2011, cada minuto se descargan 48 horas de vídeo en YouTube
En 2011 se han visualizado 3 trillones (sí; trillones) de vídeos en esta plataforma
El 71% de los usuarios de internet adultos interactúan con YouTube de alguna forma: visualizando vídeos, cargando y compartiendo contenidos, etc.
Si trasladamos estas cifras al mundo de la empresa, y según un estudio publicado en Forbes Insights, el 65% de los ejecutivos senior toman decisiones de compra después de ver vídeos de una marca o empresa. De hecho, el 83% de estos ejecutivos reconocen que ven muchos más vídeos online que hace apenas un año (y de éstos, el 75% especifican que ven vídeos relacionados con su trabajo con regularidad semanal):
Si nuestra empresa dispone de una web con vídeos, los usuarios permanecerán en ella, en promedio, 2 minutos más que en otras webs similares pero que carecen de contenido audiovisual. Además, los vídeos multiplican por 53 las opciones de aparecer en la primera página de Google.
A raíz de estos números, está claro que los planes de medio se están reajustando para hacer frente a los nuevos hábitos de consumo. Por ello el 65% de los profesionales de Marketing planean destinar a campañas de vídeo online parte de los presupuestos originalmente destinados a campañas de televisión. El motivo es muy sencillo: los vídeos online hacen crecer las ventas.
Un ejemplo para acabar: Old Spice lanzó una campaña en Estados Unidos que fue muy comentada, y el spot estaba originalmente destinado a la televisión. Pero el verdadero éxito lo consiguió en YouTube, con 5,9 millones de visualizaciones en sus primeras 24 horas, 20 millones en 3 días y 1.400 millones de impresiones en 6 meses. El resultado final fue un incremento de ventas del 107%.
En definitiva: 2012 es un año con muchos cambios, y el éxito de un plan de medios puede depender, en gran medida, del peso que dediquemos a esta partida.