Si algo quedó claro en la pasada edición del CES de Las Vegas (Enero) y del Mobile World Congress de Barcelona (finales de Febrero) es la apuesta de las marcas por lo que conocemos como “wearables”, o gadgets tecnológicos que podemos llevar en forma de pulsera, sensores en la ropa, smartwatches, anillo o gafas,  sincronizados con nuestro móvil o tablet (habitualmente en tiempo real y vía Bluetooth),  y que cumplen algún tipo de función sin la cual no podríamos vivir: contar los pasos que caminamos diariamente, las calorías que ingerimos, las horas de sueño de calidad, la ruta en tiempo real de nuestro entrenamiento matutino en bicicleta, el ritmo cardíaco cuando nos llega la factura del gas….

Bromas aparte, todo ello se traduce en un volumen de información ingente acerca de nuestros hábitos y estilo de vida, datos que, bien gestionados, pueden ser extremadamente útiles para las marcas comerciales y compañías publicitarias. Y si, además, los fabricantes de wearables son capaces de integrar sus dispositivos con las principales Apps del mercado y “obligarnos” a compartir dicha información a través de las redes sociales más populares, tenemos la cuadratura del círculo.

Y si hoy en día podemos disfrutar de dispositivos relativamente sencillos, como por ejemplo el Fitbit e incluso el reloj de moda, el Pebble -sin duda el smartwatch de más éxito, muy por encima del que han obtenido los de Samsung o Sony, por poner dos ejemplos-, el futuro nos deparará un rango de productos desde los más sencillos hasta los más sofisticados y complejos, perfectamente adaptados a las necesidades de cada uno de nosotros.

En base a lo que podemos entrever de este fenómeno cada vez más popular, surge una pregunta: ¿Qué nos deparará la integración de los wearables con las redes sociales? ¿Qué podemos esperar o predecir, al menos a corto o medio plazo? Aunque es bastante aventurado lanzarse con previsiones en un entorno que cambia a una velocidad endiablada, aquí tienes algunas “predicciones”:

  • Veremos surgir nuevas redes sociales adaptadas y concebidas específicamente para los usuarios de dispositivos wearable. Si analizamos fenómenos como Whatsapp, Instagram o Pinterest, plataformas ligadas al boom de los smartphones y a la tendencia de los usuarios a compartir imágenes, vídeos o simplemente chatear a través de una pantalla de 4 o 5 pulgadas de media, es fácil aventurar que aparecerán redes que sabrán sacar el jugo a gadgets donde las pantallas, precisamente, brillan por su ausencia o tienen un tamaño reducido.
  • Las micro-interacciones ganarán importancia. Por la limitación de pantalla citada en el punto anterior , las interacciones con nuestros dispositivos serán también muy directas y breves: “me gusta”, “favorito”, +1, una  estrella, etc. serán el eje central a la hora de transmitir información
  • El reconocimiento de voz será una de las herramientas más importantes. De hecho, junto con las micro-interacciones, las herramientas que permitan dictar o transmitir órdenes a través de la voz serán clave para el desarrollo de la tecnología wearable.
  • Las marcas se lanzarán a por sus presas (nosotros, los usuarios) para intentar lograr la atención de un nuevo tipo de consumidor e intentar lograr su fidelidad a través de un nuevo modelo de comunicación e interacción. Resulta tan sencillo y tan [relativamente] económico crear un dispositivo de este tipo o una simple aplicación, que veremos un escenario inundado de tecnología wearable en el que tendremos que aprender a separar lo inútil de lo que aporta verdadero valor. Y no será fácil.
  • El reto para la privacidad será enorme. Desde el momento en que llevemos encima aparatos permanentemente conectados, las redes sociales que giran en torno a servicios de geolocalización, Foursquare por ejemplo, sin duda invertirán en aplicaciones que servirán para enviarnos informaciones relevantes en función del lugar en el que nos encontremos (un restaurante, una tienda), o del momento del día… o incluso de con quién estemos en un momento determinado.
  • La tecnología wearable dejará de ser un accesorio para convertirse en parte integral de nuestras vidas. A diferencia de un smartphone o una tablet, dispositivos con los que interactuamos a lo largo del día pero que guardamos en un bolsillo, maleta o simplemente lo dejamos en la taquilla al ir al gimnasio, un gadget wearable no se separa de nosotros en ningún momento: está pensado para obtener y transmitir información personal de forma permanente y continua. Esto supone un cambio de planteamiento clave. Los accesorios dejan de ser accesorios, tal y como los conocemos ahora. Y si pensamos en campos como la medicina, donde es vital realizar un seguimiento preciso de ciertos pacientes y patologías, estaremos frente a lo que puede considerarse una verdadera revolución.

En resumen: a mayor avance de la tecnología wearable, más información, más datos, más precisión… y mas interés por parte de marcas comerciales y de las propias redes sociales (especialmente aquellas cuyo modelo de negocio se apoya en la inversión publicitaria), por lo que será importante tener en cuenta muchos aspectos antes de hacerse con uno de estos gadgets. No será fácil, pero sí mucho más interesante para quienes disfrutamos de la tecnología.

____________________

Fuente: Socialmediatoday.com

Etiquetas:
Compártelo:

Escribe tu comentario

Nombre *

Email *

Website

Comentario


cuatro × 2 =

No hay comentarios todavía, ¿te gustaría ser el primero?


  • http://gaming.logitech.com/es-es

Buscador

Categorías

Últimos comentarios

Archivo

Enlaces