Facebook sigue siendo la red social de la que todos hablamos, y sin duda seguirá estando en el ojo del huracán por muchos años -pese a que muchos detractores vaticinan (¿desean?) su pronta desaparición-. Es una de las consecuencias de tener más de 1.000 millones de usuarios a nivel mundial… y creciendo, tanto a nivel orgánico como vía adquisiciones.

Y un fenómeno tan poco habitual, liderado por un joven visionario que el día 14 de Mayo cumplió 30 años, es también foco de atención de estudios relativos al comportamiento humano, especialmente en un momento en el que lo virtual es tan o más importante que la realidad tangible: la influencia de las redes sociales en nuestros hábitos cotidianos está siendo observada y analizada con lupa, como la que han utilizado los investigadores de la Charles Sturt University, en Australia, para determinar qué rasgos determinan una personalidad solitaria a partir de la forma de interactuar vía Facebook.

El estudio, que será publicado en la edición de Julio del “Computers in Human Behaviour Journal”, basa sus conclusiones en el análisis de los posts de 600 mujeres, la mitad de las cuales se consideraban “solitarias”.

Y la primera de ellas es muy llamativa: las personas solitarias tienen tendencia a postear en exceso (desde contenidos a simples “me gusta”), e incluso a compartir datos muy personales.

Un 79% de las personas que se definieron como solitarias daban mucha información respecto a sus libros favoritos, películas, política, religión, etc. (en comparación con el 65% de la otra mitad de la muestra). Y un 98% de las mismas no dudaban en compartir su estado civil públicamente, así como la dirección de su domicilio, en lugar de restringir estos datos a su grupo de amig@s más cercano.

Según el profesor Al-Saggaf, coautor del estudio, tiene mucho sentido que este tipo de personas decida “abrirse” más de lo normal. Es una forma de facilitar a otros el poder iniciar algún tipo de contacto con ellas y, de esta forma, ayudar a superar el sentimiento de soledad que alberga.

Ahora bien, la cosa puede no quedar allí: según otro estudio publicado en 2010, “El impacto de las Redes Sociales en los niños, adolescentes y la familia” (Academia Americana de Pediatría), una dependencia excesiva de las redes sociales puede llevar a lo que se ha denominado “Facebook Depression”: una depresión derivada de la soledad que implica estar solo, sentado frente a una pantalla, interactuando a través de una plataforma como Facebook en la que habitualmente la gente cuelga fotos atractivas de viajes, noticias positivas, momentos felices… es decir, un mundo casi perfecto, lo que lleva a una presión social tan elevada por intentar ser tan feliz, inteligente y “fantástico” como el resto del mundo que puede provocar un estado de depresión en caso de no lograr el objetivo.

En resumen, las redes sociales pueden ser muy útiles a muchos niveles, pero siempre en su justa medida. Si nos dejamos llevar por la inmediatez, la velocidad que nos “exige” el estar al día en todo momento, sin duda tendremos problemas y dejaremos de disfrutar las cosas realmente valiosas que hay más allá de una pantalla de móvil, tablet o portátil.

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Fuente: www.marketwatch.com

Imagen: Shutterstock

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